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Archive for the ‘Humor’ Category

img_0320No me cansaré de repetir que lo mejor que me he llevado de Cáceres no han sido las conferencias (qué también), ni los talleres (a los que lamentablemente no pude acudir, porque coincidían con las mesas redondas. ¿Me dejaré algún día de arrepentir de no haber ido al de Enredados…?), sino las personas que conocí y con las que compartí los tres días de pseudo-formación periodística y, por qué no decirlo, de divagación etílica intensiva.

Las primeras personas a las que quiero agradecer el incalculable mérito de que la experiencia se haya convertido en algo inolvidable son, sin lugar a dudas, mis compañeros de clase: los cuatro insensatos que se dejaron arrastrar por este loco idealista, llegando a hacer suya mi ilusión y haciendo posible que se concretara en algo real y, al mismo tiempo, fantástico. Mi amigo José Manuel Blanco, con su pragmatismo y su generosidad sin límites, se encargó de conseguir un techo donde cobijarnos y un lecho img_0367donde entregar a Morfeo las pocas horas del día que el Congreso y Baco no lograron hacer suyas. Junto a su compañero de piso, Fausto, se encargaron de que mis poco concretos planes salieran de Madrid, buscando un transporte asequible para llevarlos sobre raíles hasta Cáceres. Y no es lo único que debo agradecer al amigo Fausto, con el que, siempre bien acompañados del amigo Pepelu, tuve el gusto de compartir la inolvidable primera noche de fiesta en “La Madrila”. ¡Qué maestría la nuestra para suplicar chupitos a las amables (y bellas) camareras cacereñas!

img_0302Y qué impagable momento el de esa mañana, con Fausto, Pepelu y un servidor persiguiendo cual sabuesos famélicos el olor de unos churros recién hechos que nos acompañarían poco después en la agotadora espera hasta las seis de la mañana, momento en que el anciano pensionista (por edad, y por ser el dueño de la pensión en que paramos) levantaba su nocturno toque de queda y nos permitía sestear un par de horas antes de la siguiente jornada de Congreso. Y no me olvido de César, que supo apechugar con “la fea” para que yo le entrara a “la guapa” en la segunda de las noches toledanas, aquella en la que ligar se convirtió en una exigencia para los solteros del grupo. Qué pena, querido César, que no supiéramos elegir y acabasemos la estancia con un lamentable 2/0 en el marcador. En fin, ellas se lo pierden…

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Pero, evidentemente, y a pesar de esperados reencuentros como el de mi querido jefe – y, por encima de todo, amigo – Borja Ventura, no todas las caras que ví en Cáceres fueron conocidas. Ya desde los primeros compases de la andadura comenzaron las presentaciones, casuales o no. La primera de la que tengo conciencia, lamento si me olvido de alguien y espero que sepa perdonármelo, es la del bloguero barcelonés Miquel Pellicer, excelente periodista y, por encima de todo, excelente persona. Nuestro fortuito encuentro fue, cuando menos, digno de mención.

Como, al igual que nosostros, sufrieron todos aquellos que no dispusieron de coche, el trayecto desde el centro de Cáceres hasta el CCMI recordaba más a las interminables caminatas del Señor de los Anillos que a un agradable paseo por el campo. Me explico. Cuando por fin, no sin dificultades y largos trechos recorridos, el inadvertido congresista lograba apearse del autobús que, en teoría, dejaba más cerca del recinto de marras, era cuando comenzaba lo peor, especialmente si las indicaciones del poco comunicativo conductor de dicho transporte público eran erróneas o, cuando menos, poco recomendables.

Vodpod videos no longer available.

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Pinchad aquí si no funciona el vídeo

La senda hasta el CCMI discurría por un descampado literalmente plagado de minas antipersona, materializadas en la repugnante forma de “cagarrutas de oveja”, que más parecían corresponder a otro animal más grande. Como en la adversidad es donde se fraguan las grandes amistades, fue allí donde el destino quiso que nos encontraramos con el amigo Miquel, tan desconcertado y molesto como nosotros por lo impreciso de la ubicación del centro. “¿Cómo es exactamente el edificio que estamos buscando?”, debió de decir alguien. “Uno muy moderno. Prueba a conectarte al wifi y así sabremos si está cerca”, contesté yo, que ilusamente contaba con el buen funcionamiento de una red inalámbrica que brilló por su ausencia toda la santa mañana. “Será esto”, ironizamos ante un chamizo de 3×3 metros que img_0284se erigía en medio de la gran letrina ovina. “No parece que tenga wifi, así que supongo que no”, fue lo último que se oyó antes de que César abriera una cerca de la que, quién sabe, tal vez horas después escapó todo el rebaño de un pobre pastor cacereño que recordará por siempre a nuestros progenitores.

Finalmente, y no tras pocas tribulaciones, logramos llegar al CCMI, donde pude poner cara a muchos de mis referentes en la blogosfera, muchas de las personas de las que he aprendido (y en las que sigo fijándome, ahora con un interés renovado) a lo largo de mi breve pero intensa andadura blogera. Todos ellos tienen, cuando quieran, un asiento VIP en mi pequeño circo y, sobre todo, un lugar irremplazable en mi memoria. A todos ellos, o mejor, a todos vosotros, espero poder conoceros más a fondo en futuros encuentros, pues sé que compartimos ese idealismo incurable del gusanillo periodístico. No pude hablar con todos – algunos porque no me atreví a acercarme, otros porque no surgió una ocasión -, pero igualmente quiero dar las gracias a: mis colegas estudiantes de Sin futuro y sin un duro, los alumnos de la Rey Juan Carlos con los que cenamos, César Calderón (¡te debo un cubata!), Alicia Baidal, Rosa Jiménez Cano, José Daze, Jesús Gordillo, Sonia Blanco, Silvia Cobo, Marilín Gonzalo, Jaime Estévez, Javier Barrera, Luis Carlos Díaz, Jesús Gordillo, Pau Llop, Laura Pintos, Chiqui de la Fuente, Juanlu Sánchez… y seguro que me dejo un sinfín de nombres y quedo como un gañán con alguien. En cualquier caso, como se suele decir, son todos los que están, pero no están todos los que son.

¡Gracias a todos, y hasta la próxima!

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email-iconAcaba de llegar esto a mi correo electrónico:

El m醩 estimado,
es mi placer entrarte en contacto con para una empresa de negocio que me preponga establecer en tu pa韘, aunque no he satisfecho con ti antes de que solamente crea uno tiene que arriesgar, confiando en alguien para tener 閤ito a veces en vida.
Hay esta cantidad enorme de dinero ocho mill髇 de, quinientos mil d髄ares unidos) del estado .USD ($8.500, 000.00) que hered� de mi 鷏timo padre, en una compa耥a de seguridad aqu� en el ivoire de Cote’d antes de que 閘 fuera assasinated por las personas desconocidas. Ahora decid韆 invertir este dinero en tu pa韘 o dondequiera bastante seguro el exterior 羏rica para los prop髎itos de la seguridad.
Quisiera que me ayudaras a transferir este fondo en tu pa韘 para los prop髎itos de inversi髇. Si puedes estar de una ayuda a m� estar� satisfecho ofrecerte que los 20% del total financian.
Gracias y el dios te bendice.
Srta. Carole Nguessan.
Tal vez es que yo no tengo visión de negocio, pero no soy capaz de entender qué es lo que me propone la tal Carole y por qué narices me lo propone a mí. El mensaje no está enviado en cadena (soy el único destinatario) ni desde una cuenta trashmail o algo parecido, sino desde una cuenta normal de usuario de Yahoo.
Queridos lectores, recurro a vosotros en busca de explicación, consejos… y echarnos unas risas a costa de los mails chorras xD

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Es bien sabido que en tiempos de crisis se agudiza el ingenio, aunque sólo sea como exigencia del propio instinto de supervivencia y conservación individual. No es de extrañar, por lo tanto, que los programas de televisión, tanto dentro como fuera de nuestras fronteras, estén atravesando una fase de agudeza sarcástica, no totalmente desconocida, pero si intensificada.

Es el caso de la mítica serie Los Simpsons, que empieza a recuperar la frescura de sus buenos tiempos con escenas impagables y llenas de controversia, pero también es el caso de la irreverente serie de animación estadounidense Padre de Familia, que ha saltado con fuerza a los medios de comunicación de medio mundo gracias a – o por culpa de – la polémica que ha desatado uno de sus frecuentes guiños humorísticos a la actualidad. En palabras del diario El Mundo, “su último exceso tiene forma de pin, pide el voto para el tándem de candidatos republicanos John McCain y Sarah Palin y ha escandalizado a algunos espectadores por el lugar en el que se localiza: un uniforme del ejército nazi”. No creo que haga falta añadir nada más. Bueno, si acaso el vídeo…

Otra grabación más larga, con crítica a la política exterior estadounidense y la guerra de Irak incluida, la pueden encontrar en Metacafé. A destacar este fragmento de la conversación:

STEWIE: Un momento. ¿Alemania está fabricando armas de destrucción masiva? ¿Y cómo es que América no ha venido a patearles el trasero?

BRIAN: No lo sé. Tal vez porque ellos no tienen nada de PETRÓLEO.

STEWIE: Oooohh, clap, clap, clap, clap, clap¡¡

Pero dejemos por un momento la ficción televisiva norteamericana. Aunque parezca mentira, también en España asistimos a un renacer del humor más guerrillero y combativo. Al menos eso nos lleva a pensar la impagable imitación de Mariano Rajoy y sus acólitos de clase alta-alta++ con la que nos ha sorprendido la gente de El Hormiguero. Las imágenes no tienen desperdicio:

Por cierto, con todo esto me viene a la mente un artículo interesantísimo que he leído esta mañana en Soitu y no quiero dejar de recomendarles:

“Razones por las que España no hace una ficción televisiva tan ‘buena’ como EE.UU.”, por Luis Murillo Arias

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Si pensaba que ya lo había visto todo en materia de spots con referencias a la crisis económica, estaba muy equivocado. Seguro que no se esperaba algo como lo que han ideado los creativos de Shackleton para anunciarse como una empresa de organización de eventos de cara a las fiestas de Navidad.

MÁS INFO EN LA WEB DE LA CAMPAÑA

¿Celebrarás tu fiesta con Shackleton, sin pensar en el presupuesto, ahora que estamos en crisis? Después de ver este video, puede que sí. Esa es la idea que está detrás de la campaña. Una obra maestra del márketing viral que va a dar la vuelta a las pantallas de medio mundo. El riesgo: que la marca se termine perdiendo por el efecto vampiro del anuncio sobre el anunciante. ¿Sucederá que este spot de dentadura draculesca acabe mordiendo a sus creadores? Juzguen ustedes mismos.

Todo se va a la mierda, que más me da

mientras pueda celebrar la fiesta de Navidad.

La crisis ha llegado

los bancos hacen aguas

me están lloviendo hostias

y no tengo paragüas.

Todo se va a la mierda, que más me da

mientras pueda celebrar la fiesta de Navidad.

Yeehee¡¡¡ Ohohoh¡¡¡ Gin tonic¡¡¡¡

Yeehee¡¡¡ Ohohoh¡¡¡ Whisky DIC¡¡¡

Fundamos el presupuesto

como si no hubiera un mañana

aunque veamos brokers

saltando por la ventana.

Se hunde la Bolsa

me sube la hipoteca

que malita está la cosa

sólo me queda la discoteca.

Todo se va a la mierda, que más me da

mientras pueda celebrar la fiesta de Navidad.

Yeehee¡¡¡ Ohohoh¡¡¡ Gin tonic¡¡¡

Yeehee¡¡¡ Ohohoh¡¡¡ Whisky DIC¡¡¡

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Traducción para monolingües:

(Día de las elecciones, 2008)

(cartel del abuelo Simpson: “A mí todavía me gusta Ike”. Se refiere a Eissenhower)

(Colegio electoral)

HOMER: Hola, quisiera votar por el presidente, gobernador o cualquier otro que pueda reducir los fondos para parques y bibliotecas

ANCIANO: Utilice la máquina número 3

HOMER: No quepo¡¡

ANCIANO: Use la de tamaño doble¡¡

HOMER: Wow, una máquina de votar electrónica.

(pulsa en la pantalla)

MÁQUINA: Un voto para McCain. Gracias.

HOMER: Jajaj, no. Yo quiero votar por Obama

(vuelve a pulsar)

MÁQUINA: Dos votos para McCain

HOMER: ¡Eh! ¡Vamos, es la hora del cambio!

(vuelve a pulsar)

MÁQUINA: Tres votos por McCain

(pulsa compulsivamente)

HOMER: No, no, no

MÁQUINA: Seis votos para el PRESIDENTE McCain

HOMER: Eh, ¡yo no le he dado esos votos a McCain! ¡Esta máquina está trucada!

(la máquina absorbe a Homer)

HOMER: Debo decírselo al Presidente McCain

(sigue absorbiéndole)

HOMER: Estas cosas no suceden en América. Tal vez en Ohio. ¡Pero no en América!

(sale un charco de sangre y Homer es expulsado de la cabina)

(pegatina que le pone el anciano en la cabeza: “Yo he votado”)

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Aquellos lectores de este blog que además sigan habitualmente mis actualizaciones en Twitter no descubrirán nada nuevo cuando diga que llevo varias semanas recibiendo clases prácticas para el carné de conducir. Tampoco se sorprenderán de que utilice este blog para hacer egotrip (algo que no acostumbro a hacer en él, aunque sí es más común en mis incursiones microbloggeras) y volcar las inquietudes e incluso frustraciones que constantemente me producen las incógnitas infinitas que envuelven el delicado arte de la conducción.

Precisamente anteayer dediqué gran parte de mis updates a este asunto, aunque me he dado cuenta de que no ha sido suficiente para desquitarme. Me queda una espinita clavada que en 140 carácteres soy incapaz de arrancar. Porque el humor y los buenos argumentos son la mejor manera de afrontar los retos del día a día, y aprender a conducir no deja de ser, a pesar de la relevancia que se le concede durante el proceso, uno más entre la inmensa cantidad de los que se nos plantean.

Retomo pues las “Preguntas de un aspirante a conductor” que planteaba en Twitter, para ampliar cinco de ellas como se merecen:

  1. ¿Por qué se llaman así los “pasos de cebra”?
  2. Esta no es una verdadera incógnita de aspirante a conductor, sino más bien una curiosidad que me vino a la mente tras tener mis primeros encuentros desagradables con esos malditos perturbadores del tráfico. Y si digo que no es una verdadera incógnita es porque tiene fácil solución.

    Según nos cuentan en el blog Una breve historia , “las cebras se usaron alguna vez como sustitutas de los caballos” para tirar de los carros de paseo, por la sencilla razón de que eran más resistentes a las enfermedades africanas más comunes, como las picaduras de la célebre mosca Tse-tse. Es posible extraer como conclusión de ello que los lugares de uso peatonal prioritario, donde los carruajes tirados por estos éxoticos animales se detenían para ceder el paso a los viandantes, debían de recibir el descriptivo nombre de “pasos de cebra”, que ha mantenido sus altas cotas de popularidad hasta nuestros días a pesar de la pérdida de su función.

  3. ¿Alguien ha conseguido entender alguna vez el funcionamiento de una rotonda?He consultado a otros aspirantes a conductor y todos ellos coinciden conmigo en este punto: las rotondas son la parte más difícil del examen práctico. Hasta el más necio sabe que es allí donde los examinadores conducen a sus víctimas cuando el cupo de aprobados está completo y van a proceder a la ejecución – que el profesor se encargará de hacer pública – al grito de “pare usted el coche ahí delante. Está suspendido”.La mayor dificultad de las rotondas no reside en uno mismo, a no ser que “uno mismo” tenga problemas para concibir que la circulación pueda discurrir en sentido circular. O, lo que es aún más grave, que no haya recibido en su infancia las imprescindible lecciones de Barrio Sésamo sobre figuras geométricas. Pero suponiendo que estas taras no están presentes, las rotondas no presentan una dificultad especial para el conductor novel que tiene que encararlas. El verdadero problema reside en la cruel fauna de conductores resabiados que pululan por sus curvas y en la despiadada señalización que el insensible Ayuntamiento de turno coloca en su interior para estimular el negocio de ambulancias y desguaces.

    Hay ciertas cosas que uno es incapaz de entender acerca del cambio que se produce en el comportamiento humano al acercarse o circular por una rotonda:

    • Detenerse ante el ceda el paso que antecede a las rotondas no es requisito indispensable para acceder a ellas. No es un STOP, es un maldito ceda el paso, y al conductor que viene detrás tuyo no le va a hacer ninguna gracia que te decidas a pasar justo cuando se ve llegar a un convoy de coches que le impedirán el paso cuando tú, después de haberle retenido vilmente, seas poco más que un borrón aproximándose a la línea del horizonte.
    • Ahora bien, que no haya que hacer un STOP donde se encuentra el ceda el paso no exime en absoluto al vehículo entrante – ¿cómo narices se les puede ocurrir esa feliz idea? – de detenerse si con su incorporación a la rotonda interrumpe la circulación de los que ya estaban dentro. Y no hay excusas. No vale decir que el otro coche venía por el carril de dentro y tú te incorporabas al de fuera, porque como le dé por coger la salida que tienes justo al lado y no ponga el intermitente para advertirlo, te vas a encontrar compartiendo carril y más tarde ambulancia con un tipo que, en caso de que ambos sobreviváis, va a emprender con razón una vendetta contra tu despreciable vida.
    • Aunque lo suyo también tiene tela, porque ya me dirás tú quién le manda salir de la rotonda atravesando el carril contiguo sin dignarse ni a dar los intermitentes. Hombre, si querías suicidarte haber pasado el día dentro del coche con las ventanas cerradas, el motor encendido y una fuga de gas suficientemente grande.
    • No me explico las cifras de audiencia y la permanencia en antena de Barrio Sesámo si cuando te vas a una glorieta te encuentras con un porcentaje enorme de conductores que no asimilaron las enseñanzas de Espinete. No es que tengan que ir en pelota picada por la vida como el purcoespín, pero sería de agradecer que manejaran los conceptos de “izquierda”, “derecha” y “centro” al menos con la misma destreza.Tal vez os parezca sencillo, pero juro que hay gente que no comprende que al incorporarse desde una calle de tres carriles a una rotonda de tres carriles el procedimiento es el siguiente: el de la izquierda se coloca en el carril interno, el del centro se coloca en el intermedio y el de la derecha se coloca en el carril externo. ¿Qué es lo que no les queda claro?
  4. En realidad es mucho más sencillo. Todo se reduce a que, como dice Ponzonha, “en caso de duda, ese camión naranja descomunal tiene preferencia”.

  5. ¿Debo ponerme en huelga de hambre si suspendo repetidamente el examen práctico?
  6. La respuesta es sí. Es la mejor manera de denunciar lo “absurdo e injusto” del procedimiento, o al menos así lo cree Tamara, una señora que tras suspender por quinta vez el examen práctico (al parecer tenía ciertas dificultades para distinguir las líneas continuas de las que delimitan el arcén) inició una campaña de huelga de hambre y recogida de firmas en la plaza de Cibeles, frente al Ayuntamiento de Madrid.

    Como es lógico, cuando la noticia dejó de ser novedosa los medios le perdieron la pista, así que no he podido encontrar la conclusión de este episodio de lucha contra el sistema quien no llora no mama. Tampoco me hace falta. Después de haber desembolsado más de 2.000 euros en la autoescuela en la que se encontraba matriculada yo lo que de verdad me pregunto es si no le hubiera resultado más rentable conducir sin carné y afrontar las multas.

  7. ¿Hay alguna fórmula secreta para sacarse el carné fácilmente y sin entrar en la ruina?
  8. Según el blog A dark story parece ser que sí, aunque yo no estoy tan seguro.  Más bien me da la impresión de que es cuestión de la suerte que tengas el día del examen: que te toque un examinador majete, que no tenga cubierto el cupo de aprobados, que te lleve a examinarte a una zona que conoces, etc. Pero bueno, el autor del blog opina que es objetivamente posible y no se pierde nada por escuchar sus argumentos y comentarlos.

    Desconfía de las que te dan ofretas del estilo “5 prácticas grátis al matricularte” porque en el 90% de los casos esas 5 gratis te las cobrarán de otra manera.

    Más razón que un santo. La fórmula es sencilla: te regalo cinco clases en las que no te saco de tu barrio ni te pongo en demasiados compromisos, pero luego te digo cuando ya llevas 15 que todavía no estás preparado, que aún no te he enseñado a estacionar y que tienes que dar otras cinco clases más, por lo menos. Casualmente, siempre son otras cinco… ¿las cinco gratuitas que desaprovechaste al principio?

    no pagamos para que nos doren la píldora, sino para que nos metan presión, nos echen las broncas si hacemos algo mal, y en definitiva que no volvamos a cometer el mismo error

    Más bien lo que tendría que existir es un cierto equilibrio entre corregir tus errores y darte consejos para el práctico. De poco me sirve que me echen una bronca cada vez que cometo una infracción si en el examen luego se considera falta leve. Yo lo que quiero es que me prepare para la prueba de fuego, no que me convierta en un samaritano del asfalto, sinceramente.

    ESPERA a que el profesor te diga que te ve preparado/a y no caigas en pensar “Estos solo quieren sacarme los cuartos” o “Yo me veo preparado”. Los examinadores te van a exigir un mínimo y eso el profesor lo sabe.

    Contraconsejo: si ves que llevas una semana entera de clases haciendo exactamente lo mismo (por ejemplo, circulación) y que tu profesor no va introduciendo cosas nuevas (estacionar, salir a carretera, etc.) empieza a preocuparte. Está claro que si has pagado, por poner un ejemplo, 15 clases, a tu profesor no le interesa enseñártelo todo antes de que se terminen, porque de hacerlo de ese modo le pedirías que te presente a la prueba de inmediato. Por eso a menudo se guardan determinados aspectos de la conducción (los más complicados) para el final, forzándote de ese modo a que pagues clases extra por encima de las que tenías inicialmente contratadas. Vigila este tipo de cosas.

    NO hables con el examinador/a a no ser que ella te hable a ti.

    Y poco después

    Pregúntale cualquier duda sobre las instrucciones que te de durante el examen (ejemplo: Perdone, no entendí a que se refiere cuando me dice que vayamos por “El Chamberí”)

    Espera un segundo, acaba de activarse mi sentido arácnido. Detecto una contradicción. A ver, alma de cántaro, ¿desde cuándo es bueno andar haciendo preguntitas al examinador a cada orden que te vaya dando? ¡Menudo consejo! Comportamientos como ese denotan una inseguridad y falta de confianza por parte del aspirante que el examinador indudablemente percibe. Igual que en cualquier otra prueba a la que tengas que enfrentarte a lo largo de la vida, cuando quieras demostrar que eres capaz de hacer bien algo, por favor, evita en lo posible hacer preguntas. Te desacreditan.

    -Pregunta del millón ¿Me suspenden porque se me cale el coche? NO rotundo. No te suspenden por eso, te suspenden por lo que haces después. Situación: llegas a un stop en subida, ves que no viene nadie y te dispones a salir… pero se te cala al intentarlo. Arrancas y sales… ahí la has cagado: ¿Has vuelto a mirar antes de salir? No, has arrancado y salido sin mirar de nuevo la situación, lo que acarrea el suspenso de nuevo.

    Ahí si que tiene toda la razón. Yo creo que, ante todo, lo más importante es no ponerse nervioso después de cometer un error. La consecuencia de entrar en pánico es que se desencadene una oleada de fallos que te lleva indefectiblemente al suspenso.

    Si suspendes, que no te decaiga el ánimo porque suspender es siempre una posibilidad y si te toca, pos ajo y agua y a por la siguiente. NO TE DEPRIMAS.

    Este es el mejor consejo que te pueden dar. Yo, por lo menos, pienso grabarmelo en la cabeza como un mantra, por si el día del examen sucede lo peor 😦

  9. ¿Tan complicado es distinguir un semáforo en verde de uno en rojo?

Si el semáforo es como este, sí.

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