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Archive for 27 julio 2008

Anteayer les dejaba un adelanto de mi artículo de esta semana en Tinta Digital, sobre la presunta parcialidad de los medios de comunicación estadounidenses (y, mucho más indisimuladamente, los de Europa) a favor del candidato demócrata a la presidencia, ignorando (o eso dicen McCain y sus asesores) al aspirante republicano y dejándose llevar po la moda de la “obamanía”, que toma renovado impulso a raíz de la gira que ha llevado al senador afroamericano y su cohorte mediática a lo largo y ancho de Oriente Medio y Europa.

En mi opinión, se están precipitando. Ya llegará el momento de decantarse en favor de uno u otro contendiente cuando, terminado el tiempo de campaña, los distintos medios de comunicación estadounidenses dediquen los tradicionales editoriales pidiendo explícitamente a los lectores el voto para “su” candidato. Será entonces cuando también los diarios europeos – aunque no tengan la posibilidad de pedir el voto para nadie – se vean exentos de continuar guardando el debido respeto a la soberanía del pueblo estadounidense, que merece poder elegir en libertad (y sin presiones ni condicionamientos extrenos) al candidato que más le representa, que no tiene por qué coincidir con el que más nos representaría a nosotros.

Y es que, con estas prácticas ensalzatorias desde el “viejo continente”, se corre el riesgo de generar un efecto bumerán sobre la candidatura de Obama (a cuya idoneidad como presidente yo mismo he aludido en otras ocasiones), provocando las reticiencias de un gran número de norteamericanos que sienten como una amenaza el hecho de que la “inmoral” y “degenerada” Europa se posicione del lado del aspirante demócrata.

Así que, si les interesa saber más acerca de la “obamización” de los medios y de las quejas de McCain, no pueden perderse el artículo “La obamanía contagia los medios” en la revista Tinta Digital.

Lógicamente, no soy el único que ha denunciado los peligros esta deformación profesional del periodismo político, aunque tal vez en España sea de los primeros, ya que los diarios nacionales están más preocupados en ensalzar al candidato y su encendida retórica que en mantener una deseable distancia -sin posicionamientos prematuros – con las presidenciales del otro lado del charco, algo que es deontológicamente exigible a pesar de que la batalla sea ajena y nos pille aún algo lejos, tanto geográficamente como en el tiempo.

Como material de consulta complementario, les dejo para descargar (en PDF) varios artículos publicados en medios de comunicación estadounidenses – y por lo tanto, en inglés – sobre este mismo tema:

Todos ellos son muy, muy interesantes y totalmente recomendables, pero lo que es absolutamente imprescindible es leer mi artículo en Tinta Digital. ¡Y no se olviden de comentar!

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Un canal de la cadena FOX en Las Vegas ha encontrado una innovadora forma de generar algo de dinero extra: product placement en la mesa del telediario.

“Dos vasos de café helado del McDonald’s descansa sobre la mesa del telediario de FOX 5 TV” cada mañana, según informa el periódico Las Vegas Sun.

Pero lo más surrealista de todo es que… el café ni siquiera es real… ¡es de pega! Según McDonald’s, no se suponía que los presentadores tuvieran que mencionar o reconocer los vasos. Se trata de que los espectadores vean el producto… y con el calor del momento (verano) se dijeran a sí mismos: “Creo que necesito urgentemente una de esas bebidas heladas”.

El Sun cita a Kelly McBride, líder del grupo ético de una organización sin ánimo de lucro para la formación de periodistas (Poynter), que denunció que el product placement en un programa informativo representa un atraso, la conversión de las noticias en publicidad, y una incursión en un mundo oscuro donde las grandes compañías controlarán la cobertura informativa.

En contraposición, hay que tener en cuenta las palabras del director del telenoticias, Adam Bradshaw:

“Yo quiero poner el énfasis en el hecho de que se produjo durante un programa que es una combinación de entretenimiento y noticias desenfadadas sobre la vida cotidiana”.

Toda una forma de justificar la mala decisión de Adam.

De hecho, para demostrarlo, los vasos aparecieron en la mesa a las 7 de la mañana… justo cuando el programa pasa de la sección de noticias serias a las “noticias desenfadadas sobre la vida cotidiana” de las que hablaba Bradshaw.

Interesante…

Siendo justo, apuesto a que Bradshaw poco tuvo que ver con la decisión del product placement. Probablemente fue una imposición del jefe de ventas, que encontró una forma de incrementar su fondo de maniobra… a cambio de restar valor al producto informativo que trataba de vender.

Artículo original (en inglés): On The Air, Spokesman Review

Autor: Dan

Traducción propia

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Un adelanto de lo que encontraréis en mi próximo artículo para Tinta Digital:

Vodpod videos no longer available.

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Se tiene comúnmente la tergiversada idea de que la cárcel es un lugar horrible donde vivir, uno donde por nada del mundo nos gustaría ir a parar. Son muchas las películas y series de televisión las que nos han metido en la cabeza esa idea, la de que el delincuente paga sus delitos con una temporada en el infierno más rotundo, más demoledor: la prisión.

Por eso sólo cuando corren tiempos difíciles o nos metemos en graves aprietos se nos pasa por la cabeza recurrir al delito (el robo, fundamentalmente) como medio para solucionar nuestros problemas de golpe, en cuestión de minutos. Por ejemplo, problemas económicos y acuciantes dificultades para afrontar el pago de la hipoteca de tu piso de 30m2, como los que atraviesan la vida de las personas humildes durante las malas rachas de la economía de un país.

¿Saben ya por donde voy? Pues estoy hablando de aquellas personas que, en el mejor de los casos, sólo tienen dinero para costearse viviendas infrahumanas o, en el peor, no tienen para costearse vivienda alguna y tienen que recurrir a la caridad y la lástima de sus seres queridos.

¿A alguien le extraña que estas personas puedan incurrir en delitos para salir de su miseria?

Por supuesto, me dirán, recurriendo a la sabiduría inagotable del refranero, que “es peor el remedio que la enfermedad”. Que las consecuencias de un delito, aun cuando se cometa con fines de incontestable justicia social, tienen consecuencias peores si cabe que la situación vivida antes de cometerlos.

¡Incluso podemos acabar entre rejas!

No les negaré que esa opción es posible, pero les voy a proponer un juego que les va a dejar con los pelos de punta. Les voy a plantear una pregunta con tres respuestas y cada uno de ustedes va a contestarla francamente, con total sinceridad. Luego les daré la respuesta, a ver si les deja tan planchados como a un servidor.

Allá va la pregunta:

¿Cuál de las siguientes fotografías corresponde a la celda de una prisión?

Como indicación, tengan en cuenta que, en todos los casos, lo que se ve en la imagen es todo lo que hay. En ningún caso se trata de una de las habitaciones de una vivienda de mayor tamaño.

1)

Prestaciones: televisor, microondas, sofá, fregadero, reloj de pared, cajonera. Con ventana.

2)

Prestaciones: televisor, ordenador personal con pantalla plana, pequeña mesa de trabajo, cama, estanterías, radiador y fregadero. Con ventana.

3)

Prestaciones: microondas, armario, cajonera, espejo, lámpara, nevera. Sin ventanas.

——————————————————————-

¿Qué han contestado? No, no, esperen, no me lo digan todavía. Voy a proponérles que se olviden por un momento de su respuesta anterior y contesten una nueva pregunta:

¿En cuál de los tres lugares preferirían ustedes vivir?

Un servidor, sin duda, de no ser porque sabe de antemano cuál de ellas corresponde a la celda de una prisión, elegiría la segunda. Es, con diferencia, la más espaciosa de las tres habitaciones (las otras dos no superan los 10m2 cada una), cuenta con ordenador personal y con televisor, mientras que la tercera no tiene ni una mísera radio para conectarse al mundo y además ¡carece de ventanas!.

Pues, fíjense, de entre las tres viviendas expuestas, sólo una de ellas es gratuita, ¡e incluso tiene comedor y gimnasio incluidos entre su regímen de “todos los gastos pagados”!. Se trata, lógicamente, de la celda de la prisión que, como ya habrán adivinado (por los barrotes en la ventana o la ausencia de microondas) es la que corresponde a la segunda imagen.

¿Saben qué es lo peor de todo esto?

Que ni la celda es una celda cualquiera, ni las viviendas son viviendas cualquiera. Permítanme que haga las presentaciones:

Imagen 2: Se trata de la celda del Tribunal de la Haya en la que se encuentra encerrado el inmundo genocida Radovan Karadzic, más conocido como el “carnincero de Sarajevo” y en la que tiempo atrás se alojó hasta su muerte (por un infarto, no crean que se le impuso la silla eléctrica o algo parecido), el ex presidente serbio y también genocida Slobodan Milosevic.

Lo que supone que ambos repugnantes asesinos han sido “condenados” por las naciones “civilizadas” a “sufrir cautiverio” en unas condiciones infinitamente más agradables de las que jamás hubieran podido soñar sus víctimas, en su mayoría gentes de raza negra o etnia musulmana con un ínfimo nivel de vida.

Las comillas, claro está, son irónicas…

… pero no tan irónicas como el propio Karadzic, que por lo visto todavía ve insuficientes las condiciones de su encierro y ha pedido que le afeitaran y cortaran el pelo para recuperar el aspecto de los viejos tiempos.

¡Qué barbaridad!, exclamarán ustedes. No se lo habrán concedido, ¿verdad?

JAJAJA. Pues claro que sí. No querrán ustedes que alguien de la talla de Karadzic acuda ante los tribunales a defender su inocencia (derecho con el que él no agració a ninguna de sus víctimas) hecho unos zorros.

Imágenes 1 y 3: Se trata de los denominados micropisos, de 10m2 de superficie, aún más pequeñas que aquellas soluciones habitacionales de 30m2 propuestas por la ministra Trujillo que tanto revuelo levantaron.

Vergüenza debería dar a las naciones “civilizadas” dar casa, ordenador, televisión, comida, afeitado y peluquería a los mayores genocidas conocidos por Europa desde la II Guerra Mundial, y al mismo tiempo permitir que por estas inmundicias de pisos (que no tienen ni cédula de habitabilidad, por no hablar de ordenador e incluso ventanas, aunque sea con barrotes) se estén vendiendo en ciudades como Madrid o Barcelona por la friolera de 90.000 euros. (¡¡¡¡¡¡15 millones de las antiguas pesetas¡¡¡¡¡¡)

———————————-

¿Qué me dicen ahora? ¿Todavía no comprenden que las personas más desfavorecidas se sientan tentadas por la vida criminal ante esta situación de insultante injusticia?

¿Qué es lo peor que les puede pasar? Tal vez que les pongan una multa en lugar de mandárles a la cárcel y tengan que seguir malviviendo en micropisos de 10m. cuadrados, sin dinero para comprar comida, pagarse el gimnasio, el afeitado y la peluquería que en prisión tendrían by the face.

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Ya que hoy he recibido el día con humor en este blog, no quiero dejar de mencionar otras dos noticias de carcajada que he leído (y lo peor es que no ha sido navegando por Laugh Lines, sino por la prensa seria) y que quizá os diviertan tanto como a mí. Saben aquel que diu…


¿Cómo dicen, queridos lectores? ¿Qué la segunda no es un chiste?

No, si ya me lo parecía a mí… La verdad es que me río por no llorar.

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Como algunos ya sabrán, soy seguidor y fan incondicional de la sección de humor del diario estadounidense The New York Times, en especial de uno de sus blogs, que bajo el descriptivo título de “Lauhg Lines” (algo así como “líneas para reírse” o “líneas de carcajada”) se dedica a deformar la actualidad política con sus falsas crónicas humorísticas, muy similares a aquella de Andy Borowitz que pudieron leer en este mismo blog allá por el mes de abril.

La que les he traducido hoy aborda una cuestión ligeramente distinta. Si por aquel entonces el conflicto se centraba en la guerra abiertamente declarada entre Clinton y Obama, a día de hoy lo hace en la carrera presidencial del candidato demócrata frente a la continuista alternativa de John McCain, con la que ya ironizaba en el citado post de hace tres meses.

Lo que no ha cambiado es el escenario de confrontación: la política exterior, único obstáculo que a estas alturas parece poder truncar el imparable avance del senador por Illinois hacia la Casa Blanca. Por eso Obama, que excelentemente aconsejado por un equipo que ha probado sobradamente su eficacia a lo largo de la campaña electoral es perfectamente consciente de su debilidad, ha iniciado un extenso viaje que le llevará por las zonas conflictivas de Oriente Medio y los principales países de Europa.

Entre sus destinos, como han podido ver, no se cuenta nuestra querida España, a pesar de ser la flamante triunfadora de la Eurocopa y de que los sanfermines se hayan llenado de yankees como cada año. Debe ser que a Obama no le gustan el fútbol y los toros tanto como el baloncesto…

Hasta el momento, la última parada de Obama ha sido Irak, donde ha defendido ante las máximas autoridades – y ante los propios soldados – su inapelable calendario de retirada de tropas en 16 meses. A pesar de que Nuri Al Maliki y Yalal Talabani se han mostrado receptivos con la idea del senador demócrata, todavía tiene grandes críticas que salvar, como las de sus oponentes republicanos o el comandante en jefe del ejército estadounidense en Irak, David Petraeus.

Además, tadavía queda otro importante frente abierto, además de Irak y Afganistán: el rebelde Irán, que se niega a detener sus planes nucleares (están convencidos de que llegarán a ser la primera potencia mundial) a pesar de las presiones estadounidenses y europeas. De hecho, la cuesión iraní se ha convertido en uno de los principales caballos de batalla de los candidatos en la actual fase de la campaña electoral. Se pueden encontrar fundamentalmente dos posicionamientos al respecto: el que apuesta por más diálogo (obamistas) y el que, en su lugar, lo hace por una mayor mano dura (republicanos y otros intolerantes, en general).

Así es como relata estas opciones el falso artículo publicado hoy en Laugh Lines, bajo el título “U.S. Makes Final Offer For Iran Talks: 700 Anytime Minutes”, que en español sería algo así como “EE.UU. hace a Irán su última oferta de llamadas: 700 minutos a cualquier hora del día”.

TRADUCCIÓN LIBRE:

En un renovado esfuerzo por hacer avanzar las estancadas conversaciones con Irán, los Estados Unidos está ofreciendo a los iraníes su mejor y definitivo plan de llamadas: 700 minutos en cualquier franja horaria, gratis por la noche a partir de las 6 y los fines de semana a partir de las 9, además de dos Iphones gratuitos con un descuento de 400 dólares entre 10 y 12 semanas. (no acumulable a otras ofertas). EE.UU. nunca ha ofrecido tales concesiones a un cliente, mucho menos tratándose de una nación maligna, y los demócratas se han sentido indignados con la noticia.
“¿Dos Iphones gratis? ¿Por qué no les damos directamente nuestra Constitución?, ironizó la Presidenta de la Cámara de Representantes, Nancy Pelosi. Por su parte, Harry Reid, líder de la mayoría demócrata en el Senado, trató de parecer disgustado y resentido para sobreponerse a su imagen de viejo abuelito encantador.
“Estoy muy muy disgustado por esto”, fueron sus palabras. “Yo tengo un viejo y cutre Nokia con una tarifa horrible, y aunque he disentido en numerosas ocasiones con el presidente, no he llegado nunca a llamarle Gran Satán o a cantar “¡Muerte a América!” Supongo que eso es lo que se necesita para conseguir un Iphone hoy en día.”
“Muerte a América”, añadió.
En un sorprendente cambio de política – el decimocuarto en sólo una semana -, el candidato demócrata Barack Obama aseguró apoyar la oferta de incrementar las conversaciones con Irán.
“Ya es hora de que revisemos la cansina táctica de la Administración Bush, consistente en reírse de Irán preguntándoles si el shah está haciendo circular mensajes que dicen cosas como “¿RU still 😦 @ Israel?”. Eso no es diplomacia.”
Sin embargo, el candidato republicano John McCain afirmó que los EE.UU. deberían ser todavía más duros con Irán.
“Amigos, no podemos permitirnos gastar 700 minutos hablando con Irán cada vez que a ellos les venga en gana”, dijo. “Si un teléfono suena en la Casa Blanca a las 3 de la madrugada yo en absoluto quisiera que fuese MacMood Onomatopoeia con ganas de charlar. Amigos, la diferencia horaria es muy puta. Soy viejo y necesito dormir.”
Irán ha respondido a la oferta a través de la embajada suiza activando los dos iPhones en el aparcamiento porque no eran capaces de aguantarse hasta llegar a casa. Una vez que los teléfonos fueron activados, comenzaron a jugar con la versión online del Photoshop para hacer que las agencias de noticias iraníes publicaran que cuatro iPhones, en lugar de dos, les habían sido entregados.
Asimismo, se pusieron a ver en Youtube antiguos episodios del programa “¿Se mezclará?”.

Vía: Laugh Lines

Fuente original: Free-Ass. Press

Traducción propia

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Entras a la sala, te acomodas, aguantas la inevitable ración de anuncios previos al comienzo de “Escondidos en Brujas” y comienzas a escuchar los primeros compases de una de las magistralmente escogidas melodías que ambientan esta pequeña delicia cinematográfica. Poco más de hora y media más tarde, se levanta el embrujo que te ha mantenido pegado sin remedio a la butaca y experimentas la infrecuente sensación de no querer marcharte a casa, de seguir con ganas de más, de alegrarte profundamente de no haber elegido ver un film más palomitero como Hancock, e incluso sientes el impulso de aplaudir como en el teatro al elenco de actores (y, más aún, a Martin McDonagh, el padre de la criatura) aún cuando eres perfectamente consciente de que no te pueden oir y corres, muy por el contrario, el riesgo de parecer un tarado. Lo que ha sucedido desde que entraste para que al salir te embargue tal emoción no se puede describir con palabras: es la magia del cine de calidad.

Ray y Ken, dos sicarios irlandeses excelentemente interpretados por Colin Farrell y Brendan Gleeson, han recalado en la ciudad de Brujas, donde por mandato de su jefe (el deslenguado Harry Waters, papel que le sienta como anillo al dedo a Ralph Fiennes) tendrán que hacerse pasar por una pareja de turistas comunes y corrientes, a la espera de recibir nuevas órdenes. No parece una misión demasiado complicada de llevar a cabo en un lugar como el encantador paraje belga, repleto de monumentos y catedrales góticas que hacen de él casi como una de esas aldeas medievales de cuento de hadas. No obstante, al pobre de Ray le ennegrecen la visita los fantasmas de su fatal error – un desgraciado accidente durante su último encargo que les ha llevado a esconderse a la ciudad de Brujas – su afición al alcohol y a las drogas, una preciosa actriz belga que conoce durante su primer día en la zona y su incapacidad demostrada para mantenerse alejado de los líos.

La verdad es que a uno le dan ganas de hacer un tour turístico por Bélgica para comprobar si el encanto de la ciudad de Brujas y sus anchos canales es real o es un producto de la película. Aunque bien es verdad que Ray pone todo su esfuerzo en quitarnos esa idea de la mente:

Ken: ¿Subimos? (en referencia a un campanario)
Ray: ¿Qué hay allá arriba?
Ken: Las vistas.
Ray: ¿Vistas de qué? ¿Vistas de la ciudad? Puedo ver la ciudad desde aquí abajo.
Ken: Ray, eres probablente el peor turista del mundo entero.
Ray: Ken, crecí en Dublín. Me encanta Dublin. Si yo hubiera crecido en una granja, y fuera retrasado, Brujas podría impresionarme, pero no lo hice, así que no me impresiona.

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Ray: Bien, ¿y qué pasa si no llama en dos semanas?
Ken: Entonces estaremos aquí dos semanas.
Ray: ¿Dos semanas? ¿En la puta Brujas? ¿En un cuarto como este? ¿Contigo? Ni de coña.

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Ray: Probablemente en eso consiste el infierno. Una eternidad entera viviendo en la puta Brujas. (Maybe that’s what ‘ell is, an entire eternity spent in fucking Bruges)

La trama se enreda cuando Ken recibe la esperada llamada de Harry, encomendándole una nueva y desagradable misión que, moralmente, se ve incapaz de cumplir: hacer que su compañero pague con la muerte las fatídicas consecuencias de su pasada equivocación. A pesar de sus reticencias y sus diatribas éticas, el bueno de Ken pone toda su voluntad y empeño en no romper su buena relación con el jefe, e intenta finiquitar la labor que le ha sido encomendada. Sucede en una de las mejores escenas de la película, donde finalmente es la suerte (o el destino) quien impide que la vida de Ray termine antes de tiempo.

La evolución psicológica de los personajes a partir de ese momento está muy conseguida y, dentro del surrealismo de algunas de las situaciones que se presentan, resulta perfectamente coherente. Los toques de humor los pone un actor enano (o “menudo”, como prefiere ser llamado el pequeño Jimmy), cuyo exacerbado racismo llega hasta el punto de predecir una futura guerra mundial entre blancos y negros, en la cual ni pakistaníes ni vietnamitas tendrían derecho a estar en su mismo bando y quedarían relegados al de la gente de color. Como ven, la cinta mantiene en todo momento un toque irónico barriobajero que sintoniza muy bien con la onda de los personajes, muy alejados de los matones hollywoodienses al uso.

A modo de anécdota, son ni más ni menos que 126 las veces que, durante los 107 minutos de película, se dice la palabra “fuck” o alguno de sus derivados, lo que nos deja un promedio de 1,18 “fucks” por minuto. Y todo ello sin resultar algo grosero o excesivamente chabacano. Y es que la baza de el humor ácido se juega con inteligencia en la mayor parte de las conversaciones, arrancándonos más de una carcajada con gags como los siguientes:

Ken: Tu novia es muy guapa.
Jimmy: No es mi novia. Es una prostituta que acabo de coger.
Ken: No sabía que hubiese prostitutas en Brujas.
Jimmy: Simplemente tienes que buscar en los lugares adecuados… burdeles, por ejemplo.
Ken: Bien, pues has cogido una prostituta muy guapa.
Jimmy: Gracias.

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Ray: Una cerveza gay para mi amigo gay y una cerveza normal para mí porque yo soy normal.

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Ray: ¡Amsterdam! Amsterdam está lleno de prostitutas chupasangres, ¿no?
Denise (la puta de Jimmy): Sí, por eso me vine a Brujas. Supuse que aquí pagarían más dinero por mi coñito.
Ray: ¿Qué?
[silencio]
Ray: Vosotros dos sois raros.

El final de la película, en el que Harry acaba cometiendo el mismo error que Ray con consecuencias aún más trágicas, es de una ironía y una brillantez dignas del Óscar del que McDonagh ya fue merecedor por su cortometraje ‘Six Shooter’, que está a su disposición en el portal Youtube.

Un último apunte. No sé si será cosa mía, pero en todo momento me da la impresión de que la impecable actuación de Colin Farrell en esta película tiene grandes reminiscencias a su papel en la obra de Woody Allen, “El sueño de Cassandra” (su última creación hasta que el 19 de septiembre se estrene su nuevo trabajo, con Javier Bardem, Penélope Cruz y Scarlett Johansson), donde también se enfrentaba a problemas de conciencia por un asesinato que nunca debió perpetrar y donde las consecuencias del error cometido le llevaban a atravesar una experiencia traumática similar a la que se puede ver en “Escondidos en Brujas”. Pero, ya les digo, tal vez es sólo una apreciación mía y, además, eso no empaña en absoluto una interpretación absolutamente brillante, que consigue humanizar al personaje y hacerlo simpático ante el espectador desde los primeros fotogramas.

Como aperitivo, les dejo con el tráiler:

Otros comentaristas también se han pronunciado, probablemente en muchos de los casos con más acierto que un servidor, sobre este film. Si bien es cierto que no a todos ellos les ha gustado tanto como a mí:

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