Un gran número de políticos y de analistas creen que el socialismo es una forma anticuada de Gobierno, una alternativa al preponderante sistema capitalista que ya no se sostiene, pues ha probado sobradamente su ineficacia en modelos ya extintos como la URSS y en otros que, como en el caso de China, se han visto obligados a dar el paso hacia la economía de mercado. Pero otros muchos aún no se resignan a que así sea y defienden que es posible una nueva forma de entender el socialismo, una nueva revolución que ponga en manos del pueblo el poder y redistribuya la riqueza sin cometer los errores soviéticos y asiáticos. Tal es la justificación última sobre la que descansa el Gobierno de Venezuela, liderado por la polémica y controvertida figura de Hugo Chávez Frías.
[...]
Independientemente de que podamos considerarlo o no la primera advertencia de una dictadura, lo que parece estar claro es que en la Venezuela de Chávez existe una cierta voluntad de control sobre la disidencia mediática. Así parecen demostrarlo las constantes denuncias públicas de organismos como el Colegio Nacional de Periodistas de Venezuela (CNP), que afirma que el gobierno del presidente Hugo Chávez hace un uso “continuo y permanente” de los medios oficiales para promover la doctrina de su revolución y para “privilegiar a sus seguidores y a excluir a todo aquel que se manifieste en contra” de su política.
—————————————-
El artículo completo en la sección Medios de la revista Tinta Digital





