Creo que ya hemos dado suficientes elementos de juicio para responder a la pregunta acerca de si hubo o no sensacionalismo en la cobertura del accidente de Barajas y que a estas alturas cada cual tiene más que claro su punto de vista acerca del asunto.
Pongamos que, como la mayoría de los lectores de ADN, de las personas que comentan aquí o en Tinta Digital, los familiares de los fallecidos e incluso yo mismo (en algunos casos concretos) opinamos, el tratamiento de la información sobre el accidente de Barajas ha sido claramente sensacionalista. Vamos a darlo por sentado para poder avanzar en el análisis.
Partiendo de esa hipótesis, quizá la clave esté en preguntarnos de quien es la culpa de que esto suceda:
¿La sociedad española demanda morbo, o bien los medios de comunicación se aprovechan de lo truculento para mantener la audiencia cuando están faltos de temas?
Ya lo introducía Jesu en los comentarios de mi anterior post:
Una tragedia como ésta proporciona carnaza abundante y fácil para las televisiones y otros medios propensos al sensacionalismo barato. Además, estamos en verano. Algo así es como un soplo de aire fresco para las redacciones que sufren la tradicional sequía de noticias estival.
Y en los comentarios del artículo de Tinta Digital, también Raúl Masa apuntaba a este problema, con un símil alimenticio que me parece muy interesante:
¿Por qué funcionan Burger King y McDonals?
Porque ofrecen lo que la gente quiere, grasas saturadas y un sabor muy suculento.
Lo mismo sucede con la prensa. La gente opina en ADN, luego lo vio. Luego estaba deseosa de ver esas primeras llamadas de familiares, quería ver ese morbo, esas historias de por qué fulanito no cogió el avión o lo que fuere.
No creo que haya sido sensacionalista, creo que cada día más, simplemente ofrecen lo que saben que la gente quiere.
Carne… a de cualquier calidad. Los paladares exquisitos son un mito.

Autor: J.R.Mora
A mí me todo esto me da qué pensar. No me quiero resignar a creer que el espectador medio español demande sistemáticamente ese tipo de tratamiento de la información, pero está claro que tampoco actúan con una pistola en su nuca cuando sintonizan “Está pasando” o “El método Gonzo” para informarse sobre el accidente, en lugar de acudir a las noticias de TVE o la CNN.
¿Somos los españoles insensibles con el dolor ajeno? ¿Buscamos el morbo cuando elegimos un medio u otro para informarnos de lo que sucede? ¿O sólo somos peones de una estrategia comercial de las cadenas para situar sus contenidos a pesar de nuestras reticiencias?
Queda abierto otro debate.






Cuando uno se para a pensar en todo este tema, le parece como si todo fuera una estrategia conspiranoide para controlar a la sociedad a lo 1984. Estrategia o no (no lo creo), la cuestión es que a la sociedad -sobre todo a la de masas- se la controla con una combinación muy sencilla que nada tiene de nuevo, ya que es más vieja que el pan: panem et circenses.
Esta receta tiene muchas formas de preparase, las cuales varían en función de los ingredientes. He aquí una de ellas, la más común, diría yo. Pero también hay que tener presente la del morbo televisivo, que va desde la cobertura amarillista de tragedias humanas como la de Barajas, hasta la mierda que nos vierten desde los programas seudoperiodísticos del cuore.
Centrándonos en la pregunta que lanzas al final -si los espectadores solicitan esos contenidos, o son sólo espectadores pasivos de lo que ofrecen los medios-, hay que tener en cuenta que, pese a lo que algunas veces se toma por cierto, en los sistemas de la comunicación tradicionales -los que sirven para los medios que aún hoy tenemos, salvando las nuevas tendencias como ésta de los blogs-, la retroalimentación se produce mediante la audiencia. Ergo si una cadena emite un programa como “Está pasando” o “La noria” y la gente lo ve en masa, esa cadena interpretará inequívocamente que la gente quiere ese tipo de programas, ya que así es sin ninguna duda.
Evidentemente, si uno se pone a analizar los aspectos de este fenómeno, llegará a un punto en el que, como me sucede a mí, se nos escapa de las manos, ya que entraríamos en en el análisis de la psicología del espectador y de las causas que le impulsan a acudir a este tipo de basura mediática. Pero de lo que sí podemos estar seguros es de que la solución al enigma es muy sencilla: si existe el morbo en los medios, es porque la audiencia lo apoya con su seguimiento masivo -ergo su demanda-. Eso es como to. Si tenemos políticos así, es porque queremos. Si el mundo va mal, es porque queremos. Pues con los medios pasa igual. En nuestras manos está el cambio. Mientras no nos demos cuentas y actuemos concienciada y activamente, nada cambiará.
Y, mientras nada cambia, los medios se aprovechan de ello para ganar dinero a costa de la audiencia de sus contenidos morbosos.
Creo que he respondido, siempre desde mi punto de vista, a todas las respuestas. Perdón si me dejo alguna. Saludos!!!
Vaya taco.