Tanto en Tinta Digital como en este mismo blog vengo en los últimos días tratando de resolver una misma pregunta: “¿Hubo sensacionalismo en la cobertura del accidente de Barajas?” Sin posicionarme demasiado, excepto en mi repulsa total al modo en que los magacines vespertinos han abordado la noticia, he analizado portadas y comentarios de otros bloggers para intentar llegar a una respuesta.
Pues bien, voy a añadir más leña al fuego. Miren estas portadas:
Efectivamente, se trata de hileras de cádaveres en el pabellón de IFEMA habilitado como tanatorio el día siguiente a la tragedia. Y están en la portada de importantes diarios españoles, donde los familiares de las víctimas, todavía inundados de un dolor reciente, es muy probable que las vean.
Vuelvo a formular la pregunta:
¿Hubo sensacionalismo en la cobertura del accidente de Barajas?






Sí, claro que la hubo. Es evidente, y además hemos podido verlo (y seguimos viéndolo) con nuestros propios ojos.
Una tragedia como ésta proporciona carnaza abundante y fácil para las televisiones y otros medios propensos al sensacionalismo barato. Además, estamos en verano. Algo así es como un soplo de aire fresco para las redacciones que sufren la tradicional sequía de noticias estival.
Sinceramente sí, imagínate que los medios siguieran a cada una de las víctimas de los accidentes de carretera hasta el cementerio como han hecho con los del avión. Detrás de cada muerte indudablemente hay una tragedia y un montón de sueños rotos. Pero detrás de los accidentes de coche los responsables no provocan morbo, suelen ser las propias víctimas.
[...] lo introducía Jesu en los comentarios de mi anterior post: Una tragedia como ésta proporciona carnaza abundante y fácil para las televisiones y otros [...]