Pocas veces los aficionados al heavy metal tenemos la oportunidad de asistir a eventos pensados exclusivamente para nosotros en la capital de España. Es más, me atrevería a decir que en Madrid normalmente somos considerados como un público de segunda, que se tiene que conformar con ver a sus grupos favoritos como teloneros de bandas pseudorockeras o descaradamente poperas por las que, en circunstancias normales, ninguno de nosotros abonaría el precio de la entrada.
Menos mal que en medio de la sequía a la que los metaleros nos encontramos forzosamente e irremediablemente relegados por las autoridades locales y los Ayuntamientos de todo signo político (la situación no mejora ni con socialistas ni con populares), surgen iniciativas valientes y decididas a mejorar poco a poco la mala fama que tiene nuestra música en esta ciudad.
Afortunadamente, la lista de acciones de este tipo se hace cada vez más extensa (caben ser mencionadas las salas Midnight y El grito, como mínimo), pero en esta ocasión le debemos todo el mérito del evento a una sola persona: Mikel Sagüés, de la discográfica DFX Records, que ha organizado un festival que cumple con las tres B: bueno, bonito y barato.
Y es que por los 10 euros de la entrada (15€ en taquilla), los aficionados que nos desplazamos a Moralzarzal, un pequeño a la par que pintoresco pueblo de la sierra madrileña, donde el que firma ha pasado los veranos de su infancia, pudimos disfrutar de toda una maratón de música en vivo (de 11 de la mañana del sábado a 5 de la madrugada del domingo), en la que se subieron al escenario 16 bandas de diverso estilo y procedencia.
Cierto es que no todos los grupos gozaron del mismo respaldo del público, especialmente a lo largo de la mañana y las primeras horas de la tarde cuando, a pleno sol y con el calor arreciando, el público estuvo compuesto casi exclusivamente por aquellos madrugadores que se escaparon de la zona de acampada para ver lo que se cocía en la plaza de toros de la localidad, recinto escogido para la celebración de la totalidad de las actuaciones. Con estos inconvenientes tuvieron que lidiar, con mayor o menor fortuna, bandas noveles como Ecliptika (12h), As my world burns (12:45h), Modelo pickman (13:30h), Bahía Cochinos (14:20h), Presagio (15:15h), Killus (16:10h) o Caskärrabias (17:05h), que dieron en general buenos conciertos a pesar de las circunstancias.
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