Este post va dirigido, fundamentalmente, a aquellas personas que optaron por votar “útil” en vez de votar valiente en las pasadas elecciones generales. Si siguen habitualmente mi blog, recordarán que el pasado miércoles hablé en un post sobre las letales consecuencias de su decisión: la derechización del PSOE y la “desaceleración” (supongo que el señor Zapatero tampoco considerará que existe una recesión) de los progresos sociales iniciados gracias a la presión de Izquierda Unida en la legislatura anterior.
A los indicios que presentaba entonces (necesidad de pactar con la conservadora CiU, las enmiendas a la poenencia del próximo Congreso del PSOE por parte de militantes de izquierda que ven como el partido rebaja sus aspiraciones sociales, etc) se suman dos más.
Un primer indicio es el que ya adelantaba yo el sábado 28 en este mismo blog, al hacer referenecia a la entrevista de Rubalcaba en la cadena SER, y consiste en un temerario viraje hacia el conservadurismo en materia de inmigración, que tiene sus máximos exponentes en el apoyo del presidente a la directiva del retorno de la vergüenza, en la presión del Gobierno a Mauritania que <<está provocando que en Mauritania se “violen los derechos humanos” de los inmigrantes, tanto de los expulsados desde Canarias como de los que la policía de aquel país detiene “arbitrariamente” y devuelve a Senegal y Malí “sin control judicial ni derecho a apelación”.>>, según el diario El País, en una redada masiva que tuvo lugar sobre inmigrantes en Murcia, y sobre todo en la intención del ministro Corbacho de endurecer aún más la reagrupación familiar de los inmigrantes.
Cuestiones todas ellas mucho más difíciles de concebir en el marco de un gobierno de coalición de izquierdas en el que participase Izquierda Unida, que pondría todas las pegas habidas y por haber a la existencia de lugares como los campos de concentración del S.XXI en los que se encierra a los “expulsados” hasta que son aceptados por su país de origen.
Y hay también una segunda evidencia que proviene de cifras estadísticas, en concreto de los resultados del último Publiscopio realizado por el diario Público para medir la sensibilidad de sus lectores en relación con el voto útil al Partido Socialista en las pasadas elecciones generales y que se llevó a cabo “entre el 6 y el 12 de junio entre electores socialistas“. El estudio, en palabras de los propios redactores del diario, revela que “hubo miedo, y hubo corrimiento de voto en las elecciones del 9 de marzo”, conclusión que muchos votantes de Izquierda Unida ya habíamos extraído hace tiempo sin necesidad de realizar estudios.
El bipartidismo acentuado en las pasadas elecciones por el miedo a una hipotética e improbable victoria electoral del Partido Popular, nos ha conducido a un panorama de déficit democrático más que evidente (baste como ejemplo que hasta que el PP no se ha puesto las pilas ha sido común escuchar que el PSOE ha carecido de oposición, ignorando los esfuerzos de partidos como IU o UPyD), a dar un peso inmerecido a los nacionalismos conservadores (CiU y PNV) y, como ahora vemos, a la derechización del Partido Socialista y el fin de la política social de izquierdas, tocada de muerte por la coyuntura de crisis económica.
Los casi “1,4 millones de votantes” que según los datos manejados por el diario de Escolar dieron su apoyo al PSOE por miedo al Partido Popular y no por convicción propia, deben hacer examen de conciencia y comprender que parte de los problemas que ahora tenemos (la ya citada derechización, sobre todo) es indirectamente responsabilidad suya y que, por lo tanto, sólo ellos mismos pueden arreglarlo.
¿Cómo? Muy sencillo. No dejándose arrastrar por la marea del voto útil hacia el bipartidismo, y optando en próximas citas electorales por un voto valiente a aquel partido que realmente represente sus posiciones ideológicas, ya se llame Izquierda Unida (558.000 electores que votaron útil, lo que representa un 24%, siempre según Público), CiU (4,9% de voto perdido), ERC (3,2%), PNV (2,9%) o Unión Progreso y Democracia (sólo un 1,1% de votos desviados).
La experiencia de los últimos comicios ha demostrado que no hay que tener miedo a un gobierno del Partido Popular, porque prácticamente necesitaría la mayoría absoluta (o una renuncia total a sus principios para pactar con el PNV, además de con CiU o Coalición Canaria) si quiere conseguir la investidura y, por el contrario, son múltiples las posibilidades del PSOE para gobernar mediante pactos con otros partidos de izquierda, especialmente si se hace justicia a la tercera fuerza política nacional con la prometida reforma de la antidemocrática Ley Electoral vigente.
Así que señores y señoras practicantes del voto útil, por favor, la próxima vez que acudan a las urnas hagánlo sin miedo y pensando en la verdadera esencia de la democracia: la conciliación de voluntades dispares para un gobierno de las mayorías desde el respeto a las minorías.







¡Sí, sí, sí! ¡Toma ya “voto útil”! ¡A tomar por el culo!
Me alegro de haber votado a UPyD y a IU en las pasadas elecciones (puede que a alguien le suene extraño, pero da igual
). Al menos, para esos céntimos que te dan por voto (me enteré después que te dan unos 30 céntimos por voto del Congreso y unos 20 por el del Senado, si mal no me equivoco).
Técnicamente, mi voto no sirvió de nada (hablo de la circunscripción de Córdoba y de mi voto para el Parlamento Andaluz, que también tuvo elecciones para el 9-M), pero me alegro de no haber practicado el voto útil.
¡¡Lalala, qué feliz soy!!