Ministros a primera vista
Abril 12, 2008 por DaGOr
Como los niños que estrenan juguete nuevo y están deseando enseñárselo a sus amigos, a los amigos de sus amigos, a sus enemigos (al más puro estilo “chincha rabiña, que tengo una piña”) y, en última instancia, a todo bicho viviente que se preste a escucharlos, el Partido Socialista ha desvelado hoy los nombres de los políticos que se harán cargo de cada una de las carteras ministeriales en el no tan nuevo ejecutivo de Zapatero, anticipándose a la formalidad un tanto añeja de comunicar dichos cargos al rey antes que a cualquier otro.
Yo, igualmente dado al infantilismo, he cedido a la inmediata tentación de sacar punta a las decisiones del presi, muchas de ellas claramente tomadas de cara a la galería, otras de cara a contentar a los distintos líderes regionales y otras en aras de la política corrección.
En lo esencial, mi crítica podría resumirse en los siguientes puntos:
- Jugando a ser malintencionado, cabría sugerir que el nombramiento de nueve mujeres para el cargo de ministras (frente a ocho hombres, con lo que se conforma el primer Gobierno con mayor presencia femenina que masculina de toda la democracia) puede responder a un intento de superar la apuesta de Rajoy con el nombramiento de Sáenz de Santamaría como portavoz del PP en el Congreso de los Diputados. Este tipo de descriminación positiva luce mucho de cara a la opinión pública y es generalmente alabada por los medios de comunicación, en una claro esfuerzo por equilibrar la balanza de privilegios tradicionalmente decantada del lado de los varones.
- Desafortunadamente, el nombramiento de Carme Chacón como ministra de Defensa parece confirmar mis peores sospechas y deja poco espacio a la valoración positiva de los hechos. Porque, seamos sinceros, ¿cuáles son los méritos de la hasta ahora ministra de Vivienda para optar a la nueva cartera? ¿De verdad que no había nadie más cualificado, hombre o mujer, para desempeñar esa función?
- Parece, en consecuencia de lo antedicho, que los puestos no se otorgan por la valía o la experiencia de la persona para su desempeño, sino por criterios mucho más arbitrarios como el sexo, lo cual es discriminatorio aunque se venda como todo lo contrario de cara a la sociedad.
- ¿Cuál sería mi fórmula?: ni más mujeres, ni más hombres para ocupar los cargos, más PROFESIONALES. Para cada puesto la persona mejor preparada, independientemente de su sexo. No es negativo que un Gobierno tenga 15 mujeres y 2 hombres, o que tenga 13 hombres y 4 mujeres o cualquier otra combinación posible, siempre y cuando los elegidos sean aquellos profesionales más competentes en cada terreno de la discusión política.
- Sigue Miguel Ángel Moratinos al frente de Exteriores. ¿Es que nadie se percata de la escasa capacidad diplomática de ese hombre? ¿Es que nadie ve que es todo lo contrario a un buen comunicador? ¿Es que no nos preocupa que la imagen que tengan de nuestro país en el extranjero sea la suya?
- Todo apunta a que la solución de la huelga de los funcionarios de Justicia ha dado a Mariano Fernández Bermejo la legitimidad suficiente para continuar al frente de un cargo que le viene grande. Y, desde luego, no me parece que sea la persona más indicada para iniciar las imprescindibles conversaciones con el Partido Popular de cara a las urgentes reformas que el Poder Judicial necesita.
- Dos puntos positivos: los vicepresidentes, Solbes y De la Vega, inmejorables desde mi punto de vista; y la creación de dos nuevos Ministerios: Igualdad e Innovación, que a falta de ver como se desarrollan me dan la impresión de ser una excelente idea para avanzar en reformas sociales y facilitar el cambio de modelo de crecimiento del país, respectivamente.
- Me queda la incertidumbre sobre algunas de las caras nuevas del Ejecutivo. Si bien algunos de los ministros entrantes me son de sobra conocidos (Sebastián, que se ocupará del Ministerio de Industria, Turismo y Comercio), de otros ni siquiera había escuchado hablar hasta ahora. Tal es el caso de Cristina Garmendia (nueva Ministra de Innovación), de Beatriz Corredor (que sustituye a Chacón al frente de Vivienda), de Bibiana Aído (ministra de Igualdad) o de Celestino Corbacho (Trabajo), los cuales parten para mí - y me imagino que para muchos más - con el cuentakilómetros a cero, listo para medir la eficacia de su labor ministerial y el alcance de sus decisiones.
- ¡¡Y pensar que en un momento dado de su campaña, Llamazares llegó a reclamar para sí un Ministerio si el PSOE necesitaba de su apoyo para apoyar la candidatura de Zapatero!! Desde luego, soñar es uy bello, pero no es precisamente práctico. Y menos aún en nuestro país, donde el voto se convierte cada vez más en la decisión resignada y pragmática de combatir al temido oponente o de buscar “el mal menor” en una de las dos opciones mayoritarias.
Pero mejor no seguir dándole vueltas a este tema, porque me pongo malo. ¿De veras no somos capaces de vislumbrar lo enriquecedor que sería para la democracia que en el Gobierno se integraran miembros de otras fuerzas políticas además de la mayoritaria? Porque, queridos lectores, dejenme decirles que se trata de algo más que evidente, y de lo que podemos encontrar miles de ejemplos clarificadores.
Se me ocurre uno especialmente relevante, ahora que nos acercamos al 14 de abril, aniversario de la proclamación de la Segunda República. Llegada esta fecha, muchos nos preguntamos - y nos seguiremos preguntando seguramente durante muchos años - qué sucedería si los ciudadanos pudiéramos expresar nuestra opinión al respecto de la imposición de un rey como jefe del Estado.
Posiblemente elegiríamos que Juan Carlos continúe en el cargo, o puede que no. Pero no residiría ahí la importancia de la cuestión. Lo esencial sería que el debate acerca de la Monarquía habría saltado a los medios y las instituciones políticas, es decir, que una problemática latente en la opinión pública desde hace mucho tiempo habría sido llevada al Parlamento por una hipotética fuerza política, necesariamente progresista, valiente y decidida.
Es una pena que nuestro sistema electoral castigue a los pocos partidos que cumplen con esas características y que, en consecuencia, silencie en la vida pública a los representantes de casi un millar de voces que se alzan en nuestras calles. No se dan cuenta de que en la variedad está la riqueza y de que en el exclusivismo está la involución. Pero, por suerte, los que aún confiamos en el cambio y en que las cosas pueden ir a mejor seguiremos haciéndonos oír, y lo haremos bajo las pancartas si no nos dejan hacerlo en las tribunas de las instituciones.
Porque la máxima de la democracia deberían ser las palabras de Voltaire:
“No comparto su opinión, pero defenderé hasta la muerte su derecho a expresarla”.
——————————————————–
Actualización (Día 12 a las 17:30):
Gaspar Llamazares, creo que muy acertadamente, ha manifestado la siguiente opinión acerca del nuevo ejecutivo socialista:
Llamazares ha declarado que la fusión del ministerio de Medio Ambiente con Agricultura y la inclusión de las políticas sociales en Educación demuestran una “pérdida de fuerza de las políticas sociales y ambientales” en el nuevo Gobierno de Zapatero. El líder de IU considera que las políticas sociales “se van a subordinar a la política económica”, lo que implica un “giro al centro derecha”.
También me parecen relevantes las declaraciones de Durán i Lleida acerca del nombramiento de Chacón como ministra de Defensa, que casualmente coinciden con la opinión que yo mismo defiendo en el post:
Duran Lleida también ha criticado el nombramiento de Chacón en Defensa, a la que ve con “poca experiencia”. Duran asegura, sin embargo, que es “positivo” que una mujer se encargue de Defensa.
Fuente : El País












“¿Cuál sería mi fórmula?: ni más mujeres, ni más hombres para ocupar los cargos, más PROFESIONALES. Para cada puesto la persona mejor preparada, independientemente de su sexo. No es negativo que un Gobierno tenga 15 mujeres y 2 hombres, o que tenga 13 hombres y 4 mujeres o cualquier otra combinación posible, siempre y cuando los elegidos sean aquellos profesionales más competentes en cada terreno de la discusión política. ”
Sí, por favor!!!!!!!! Creía que era el único que pensaba así, joder!!!!!!!!! Una persona vale más por su valía, valga la redundancia, que por su sexo. Así hubiésemos evitado a más de un ministro / a.
Las declaraciones de Llamazares me parecen muy acertadas. Yo, cuando he leído esta mañana que Elena Espinosa se iba a ocupar también de Medio Ambiente, todo bajo la misma cartera, me he sentido decepcionado: ¿No es el cambio climático algo lo suficientemente importante como para que una persona se ocupe de ello, sin preocupaciones en cuotas lecheras, por ejemplo? Idem con la “menestra” de Educación. ¿Qué c… tienen que ver los institutos con la Ley de Igualdad, por ejemplo :-@?
Yo creía que Carme Chacón iba a ir a Fomento… ^o). Cuando anoche, en los informativos de TVE, dijeron que iba para Defensa, me quedé: “^o)”. ¿Por qué no Elena Salgado, que se barajaba hace mucho también?
¡Un saludo!
Hay que reconocer que una mujer joven y embarazada como Ministra de Defensa tiene efecto mediático. Nunca antes habíamos tenido una ministra embarazada y me parece un ejemplo fantástico para todos los españoles y españoles, tan poco amigos de tener hijos. Lo que no tengo tan claro es si es la mejor opción. Para ser ministra de una cartera determinada se supone que debe tener cierta preparación técnica en esas cuestiones. El ministro no es sólo un gestor. Me pareció un error garrafal del PP elegir a Celia Villalobos como ministra de sanidad. Así le fue. Ignoro los conocimientos en temas militares de Carme Chacón pero desde luego no aparecen entre sus méritos en los datos dados por el gobierno a los medios; y si ni siquiera los interesados son capaces de decir nada, es que son irrelevantes. Creo que le ha caído un papelón. Espero que le vaya bien.
Santiago
http://opinionciudadano.blogspot.com/
[...] que, queridos lectores, después de este post y el que escribí ayer espero que les hayan quedado claras las principales cuestiones a tener en cuenta a la hora de [...]