La santería semanal, que tiene lugar una vez al año (en fecha variable, ya que se calcula en función de criterios lunares poco rigurosos con la Historia), tiene la peculiar y dudosa virtud de suscitar en mí sentimientos encontrados. Y no me refiero a sensaciones diversas, que entrechocan, sino a una única y bien distinguible corriente de pensamiento que impacta- se “encuentra”- de lleno con la vivencia latente en cuerpo y alma de los “semana santeros”.
Dejando la retórica a un lado, lo que trato de explicar es que al ser testigo – por televisión, a más no me atrevo – de los rituales masoquistas y autodestructivos que conlleva la anual conmemoración de la pasión y muerte del manipulado Jesús de Nazaret, me embarga una pulsión de inquina voraz, que me consume, y que no logro reprimir ni siquiera en presencia de mis familiares más católicos, que miran con lástima y preocupación como su adorado pequeño ha sido arrastrado a las llamas del Hades por el Belcebú de la edad adulta y el nido de rojos diabólicos que es la universidad española.
Entre otras cosas, me pregunto – y nunca he logrado responderme – cómo es posible que las autoridades de este país, que sobre el papel se define como aconfesional, permiten ejercicios de apología de la violencia y la vulneración de los derechos humanos como flagelaciones y ejecuciones públicas, a menudo perpetradas o cometidas con la complicidad de individuos que esconden su identidad bajo disfraces que llevan invariablemente a pensar en organizaciones sectarias como el Ku-Kux-Klan.
Aunque claro, me digo al tiempo que discurren por mi mente las imágenes de cada procesión, de cada paso, de cada acto de insensatez pública y declarada; ¿no es cierto que las autoridades que deberían, en pro de la Constitución, salirle al paso a dichas manifestaciones de violentos circulan a menudo, con orgullo que recuerda al de préteritos mandatarios franquistas, a la cabeza de los manifestantes? ¿No es verdad que los representantes de una nación que se define por la pluralidad y la libertad de culto se decantan, de manera clara y contundente, por una determinada opción y no por otra? ¿O acaso se nos olvida que financiamos, aunque cada vez con menor entusiasmo, las prácticas de la secta católica mientras denostamos las creencias de otras confesiones igualmente protegidas por nuestra carta magna?
Por supuesto, el compendio de estas reflexiones me conduce, automáticamente, a pensar en desapuntarme, en borrarme de la lista de ignorantes engañados por la ignomiosa secta que es la Iglesia católica de Ratzinger (sí, ese es su nombre, el que tenía antes de ser cubierto de oro – literalmente – y adorado como el becerro, a modo de ídolo que atenta contra la autoridad de su propio dios) Y lo haría, sin duda lo haría, de no mediar las trabas y obstáculos que, cual secta que busca vaciar el bolsillo de sus fieles, la Iglesia católica interpone en el camino del ateo hacia la desvinculación.
Es penoso, y debería hacer que a las distintas autoridades religiosas se les cayera la cara de vergüenza, que el Vaticano y demás sucursales terrenales del “reino de Dios” impidan que los bautizados dejen de estarlo, que sequen de su rostro el agua consagrada conque el sacerdote les ató de por vida a una creencia, que ni siquiera estaban en facultades de entender. Y que, de haber entendido, probablemente hubieran rechazado tras descubrir que era un camino sin retorno…
… sin retorno aparente. Porque el hombre – que a veces sabe lo que es mirar por sus congéneres – ha vuelto a tapar las grietas del cielo. Lo que Dios ha unido – por medio del bautismo – Izquierda Unida se ofrece a separar, ante la negativa implícita de los mediadores del altísimo. Así, en Rivas, la moderna Sodoma y Gomorra, un grupo de irreductibles ateos resisten ahora y siempre al invasor celestial. Su poción mágica tiene un nombre complicado, desconocido para muchos, en especial los más ancianos. Se llama apostasía, y es un derecho que el emperador de Roma, desde su dorado palacio en San Pedro, nos ha intentado negar.
No es este post un llamamiento a apostatar, ni una declaración de intenciones del autor, que ni mucho menos se encuentraen este momento en la carretera rumbo a la Galia Rivas Vaciamadrid. Se trata sólo de un grito. Sí, sí, un inmenso alarido que me permite desahogarme de la enorme tensión (e ira) que acumulo cada Semana Santa.
Si es que tanta violencia en la tele tiene que acabar afectandote por fuerza. Que si el Cristo del Gran Poder, que si la Virgen de nosequé, que si el Judas traidor… ¡Y se quejaban los moralistas de Son Goku, del pobre Piccolo y de Vegeta¡ ¡Si al lado de la Semana Santa Bola de Dragón era una clase de educación para la ciudadanía¡ Claro, que tal vez ahí esté el problema…
Sólo una cosa más: me gustaría ver si el Gobierno sería tan condescendiente con los musulmanes si representasen – siempre a modo de fiesta, como los cristianos – lapidaciones en medio de la vía pública. No creo que entre eso y una crucifixión haya especial diferencia. Son sólo distintas formas de violar flagrantemente los derechos humanos y cada religión tiene la suya. Y debe ser una buena práctica, porque la única confesión que no la tiene es perseguida y expulsada de sus tierras. Qué triste que sólo nos acordemos del pobre Dalai Lama cuando llegan las Olimpiadas…






Pues en esta sema santa vi por fin LA PASION o THE PASION del ojt del Mle Gibson. No era tan sangrienta y me gustaron algunas ecenillas.
PD. ojt > hijo de su re/chingada madre (me caga).
Bueno, la verdad es que a Mel Gibson le veo como un cineasta bastante mediocre, cuya única innovación ha consistido en hacer películas en idiomas muertos o ignorados por el común de los mortales, lo cual es dudosamente un avance para el cine en general.
Lo positivo es que él, al menos, es un cristiano preocupado por tratar los hechos con un mínimo de verosimilitud y parecido a la realidad
Obviando que se ha de alejar de ella en todo lo que deja la película a la fe, especialmente la resurrección del protagonista, la santa trinidad o la virginidad de su madre, pero esto es inevitable.
Santería semanal: una vez al año y me hace daño
Semana Santa… Si es que tanta violencia en la tele tiene que acabar afectandote por fuerza. Que si el Cristo del Gran Poder, que si la Virgen de nosequé, que si el Judas traidor… ¡Y se quejaban los moralistas de Son Goku, del pobr…
Santería semanal: una vez al año y me hace daño
Semana Santa… Si es que tanta violencia en la tele tiene que acabar afectandote por fuerza. Que si el Cristo del Gran Poder, que si la Virgen de nosequé, que si el Judas traidor… ¡Y se quejaban los moralistas de Son Goku, del pobre Piccolo y de V…
Pues “borrarse” de la iglesia católica no es tan dificil.
Yo envié una carta certificada acompañada de una fotocopia de mi DNI al obispado donde me bauticé, y al cabo de un mes recibí una carta confirmándome que había abandonado la iglesia católica.
El modelo de carta lo encontré en http://www.apostasia.es
Soy santera y aparte catolica, creo en jesus, en lo que no creo es en el baticano, los curas toda esa gente que saca beneficio a base de mentiras, creo que ellos son los unicos que no tien fe,y al darse cuenta que la religion catolica daba dinero la convirtieron en un negocio. besos y felices fiestas