El título del post lo dice todo. El del pasado viernes 29 de febrero fue un mitin atípico, extravagante a su modo, aunque tal vez no hubiera sido este el adjetivo que hubiera aplicado de no mediar el juego de palabras con el principal atractivo del encuentro: la actuación de la banda fuenlabreña de heavy metal Stravaganzza, liderada por el ex vocalista de Saratoga Leo Jiménez, “la bestia”.
El “Acto Jóven”, tal como lo bautizaron sus organizadores (las Juventudes Socialistas y la Casa de la Música de Fuenlabrada) dio comienzo a las 21:00 h en la sala de conciertos “El Grito”, situada en el Parque del Huerto del Cura, a escasos cinco minutos de la estación de cercanías del municipio madrileño de Fuenlabrada.
A la entrada, preludiando el carácter marcadamente progresista de la velada, se repartieron condones propagandísticos de las Juventudes Socialistas Españolas (JSE), impresos con el lema “Haz el amor y no la crispación”, que volaron por el recinto convertidos en improvisados globos a lo largo de la noche. Asímismo, los muros de la sala se decoraban con pancartas del PSOE y banderas del orgullo gay, a cuyo colectivo hicieron frecuentes guiños los socialistas en sus sucesivos speechs.
Tras el lógico reparto de propaganda (que me ví tentado de rechazar con el argumento de que “disculpa, pero es que yo voto a la izquierda”), dieron comienzo las intervenciones previstas de militantes socialistas, cuya principal y evidente intención era sin duda la de movilizar a los potenciales abstencionistas (anarquistas y desencantados de la política abundan entre los metaleros) a que el día 9 de marzo se pronunciaran en las urnas a favor de la libertad sexual, del talante socialista y en contra del reaccionario Mariano Rajoy y sus compinches.
No obstante, en mi opinión (y en la de algunos de los presentes que abuchearon los discursos y mencionaron a gritos a Gaspar Llamazares, cabeza de lista de la candidatura de Izquierda Unida al Congreso), restaba credibilidad a los militantes la constante referencia a argumentos populistas – la niña de Rajoy entre otros- y a un lenguaje propio de manuales “for dummies” que daba la impresión de dirigirse a un auditorio retardado, al que se considera por debajo del nivel intelectual necesario para comprender las cuestiones políticas.
En todo caso, tanto yo mismo como la mayoría del público (que abucheaba y trataba de cortar a los conferenciantes al grito de “¿por qué no te callas?”), estabamos allí por motivos muy distintos a la política. Habíamos acudido a presenciar un espéctaculo musical que prometía ser interesante (además de gratuito, mérito que si hay que reconocerle a la Junta Municipal en manos de los socialistas), con la presencia de Stravaganzza y dos teloneros que supieron caldear muy bien el ambiente: Out Siders y Trival (formación que cuenta con Patricio Babasasa, bajista de Stravaganzza, como batería).
Para no hacer demasiado farragoso este post, pasaré por alto las actuaciones de los teloneros y me centraré directamente en el soberbio recital con el que nos deleitó Strava. Los fuenlabreños, con el incombustible Leo al frente, superaron con creces mis expectativas, sobre todo con los temas de su primer disco (Primer Acto). Tanto “Dios” como “Mi Tempestad” sonaron atronadoras, con “la Bestia” enloquecida en una orgía de agudos imposibles y un Pepe Herrero al que por desgracia le estaba dando problemas el sonido.
Como tampoco quiero hacer de esto un artículo de crítica musical, os dejo con dos de las grabaciones que hice para perpetuar el agradable recuerdo del espectáculo (en cuanto termine de subirlas, actualizaré con alguna más y trataré de incrustar el reproductor de Tu.tv en el blog).
Ojalá fuera esta la tónica general de los partidos y no sólo un recurso más para captar votos en campaña. De ser así, todos podríamos disfrutar más y mejor de la cultura y la música y se acabarían los problemas que los politicos tan acaloradamente denuncian del extremismo y la violencia entre las juventudes. Como muestra un botón: el acto estuvo repleto de punks y antifascistas, pero desde luego yo no ví crispación ni desdén por ningún lado, como tratan de hacernos ver desde los medios y las instituciones.
Nos dieron por muertos, pero aquí estamos¡¡ Larga vida al rock’n'roll¡¡






